A las 7 de la mañana aun de noche empezarona reunirse en la puerta del Colegio. Una hora después el transito estaba semicrotado.
Al más grande no le interesaba mucho el pequeñin. Lo ignoro completamente excepto cuando estaba dormido en su cuna, momento en el que pidió insistentemente ir a verlo. Lo obseraba tranquilo mientras me miraba y decía: Bebe!!!
Es una hora de la mañana en donde no existo. Aún estoy dormido cuando todos parecen estar ya al 100% de sus capacidades.
Diluvia, pero ¿Qué importa? Acaba de ganar la Selección Argentina de Fútbol su primer partido del Mundial y algunos salen a festejar al Obelisco.
Ya pasaron aquellos días de fútbol y basquet en la corredera de Ferro. Y aunque nos sigue uniendo tantos años vividos juntos, el amor por la música, Star Wars y las reuniones interminables, hoy hay algo más importante. Se llama Dante y me está mirando.
Doce retenes militares nos separaban de la frontera. Tegucigalpa está a 150 kilómetros de Nicaragua. En Las Manos, un pueblito del norte Hondureño, se lo esperaba al destituído Presidente, Manuel Zelaya.
La biblioteca se abría para muy pocos. El sacerdote me avisó que tenía 10 minutos. Tiempo en el cual dificilmente pudiera terminar una foto con mi enorme cámara de formato grande.
Es mentira que una foto vale más que mil palabras y muchas veces una sola foto no sirve para mostrar algo intenso y profundo.
El pequeño bebe no estaba tranquilo. La madre, algo inexperta lograba ponerlo nervioso. Nicolás lloraba desconsoladamente.