
A las 7 de la mañana aun de noche empezarona reunirse en la puerta del Colegio. Una hora después el transito estaba semicrotado.
Es que la escuela a la que asisten todavía no existe y toman clases en diferentes establecimientos esperando que el Gobierno de la Ciudad termine con las obras prometidas. No es la única. Parece que hay muchas escuelas porteñas a las que le falta el gas o tienen baños químicos para sus alumnos y docentes.